Dirigir y valorar
Un buen líder reconoce, valora, agradece y aprecia el esfuerzo que las personas en su equipo realizan. La mayoría de los empleados aunque trabajamos con el motivo mantener económicamente a nuestras familias, el dinero no es nuestra única motivación. Todos tenemos la necesidad de sentirnos útiles. De sentir que pertenecemos, que trabajamos para un bien común.
Un líder sabe que pagándole dinero a alguien alimenta su cuerpo, pero para alimentar su espíritu, es necesario hacer que el empleado se sienta útil, necesario e importante.
Como dice Stephen Covey "puedes comprar su espalda y sus manos, pero no su corazón". Una persona que se siente valorada es inmensamente productiva y leal a la empresa por el motivo de que no solo emplea su mente, sino que también emplea su corazón en toda actividad.
Liderazgo y superación
La superación personal te permite tener un panorama mental más amplio. Una persona que busca superarse física, emocional y espiritualmente, es capaz de crecer, cambiar y adaptarse a cualquier cosa que se presente. Esto te permite aprender de cualquier circunstancia, sea esta buena o mala, ya que sabes que nunca llegaras a un punto máximo de desarrollo. Sabes que siempre tendrás que seguir creciendo y adaptándote.
La materia de superación personal te enseña como controlar lo más valioso y poderoso que posees... tu mente. Al controlar tu mente controlas tus emociones, estados, comportamientos y reacciones. Evitas formar prejuicios cuando tratas con otras personas. Te enseña a tratar con empatía a los demás. Te permite hacer mejor uso de tu tiempo enfocándote en lo más provechoso y productivo.
Parte de ser un verdadero líder es saber que las presentes habilidades y los actuales objetivos no siempre van a ser los mismos. Por lo tanto un líder en constante superación sabe que tiene que aprender cosas nuevas, incluso cosas que parecen completamente diferentes a lo común, con el propósito de estar listo ante cualquier cambio que se presente.
Alguien que logra controlar su mente está en una excelente posición para presentarse como un líder ante los demás, ya sea en el trabajo, en la familia o en la comunidad.
Un líder como tú jamás deja de aprender y de crecer. Si te esfuerzas por continuar con tu superación y desarrollo personal, lograrás reafirmar tu liderazgo e impulsaras a los que te rodean a seguir tu ejemplo.
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Liderazgo
Cuando pensamos en un líder, nos viene a la mente alguien que tiene poder, autoridad y control sobre otras personas. Normalmente vemos a los jefes de la empresa como lideres y nosotros como simples obreros que seguimos ordenes. Pero la realidad es que todos somos lideres. Si existes eres un líder, así de sencillo.
Quizás no seas líder de una organización, pero el puro hecho de respirar y de estar con vida, permite que tengas la oportunidad de salir al mundo cada día y contribuir para efectuar cambios provechosos en ti mismo y en los demás.
A continuación te voy a dar una lista de algunos de los muchos factores que definen a un líder. Presta atención para que veas cuales de estos puntos te aplican a ti mismo. Estoy seguro de que la mayoría estarán en concordancia con tu vida.
Un líder vive con una misión u objetivo en mente.
Un líder busca la superación constante.
Un líder ayuda a los demás a superarse y a elevar su existencia.
Un líder es una persona disciplinada.
Un líder es paciente, pero persistente.
Un líder tiene integridad moral.
Un líder vive la vida con propósito.
Un líder vive con pasión.
Un líder sabe poner el ejemplo.
Un líder inspira a los demás.
Un líder sabe trabajar en equipo.
Un líder es autentico y evita la hipocresía.
Un líder tiene humanidad y sabe estar al nivel de los demás.
Un líder esta al tanto de la importancia de su trabajo.
Un líder asume sus responsabilidades.
Un líder sabe vivir con gratitud.
Un líder sabe apreciar.
Un líder buscar ser parte de la solución, no del problema.
Un líder va mas allá de lo que se espera de él.
Un líder pone a los demás en primer lugar.
Un líder ayuda a los demás a convertirse en lideres.
Hay muchos jefes que creen ser lideres, pero en realidad no actúan como tales. También hay muchos que son lideres, pero no están al tanto de ello. Como ya lo mencioné, si respiras, si existes, eres un líder. No importa si eres estudiante, empleado, ama de casa, madre, padre, abuelo, dueño de una empresa o jardinero, todos tenemos la habilidad de vivir, actuar y pensar como lideres.
Más adelante abordaremos de manera detallada cada uno de los factores que definen a un líder. Pensar y actuar como un líder, le dará calidad a todas las facetas de tu vida.
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Porcentajes de la comunicación
Hablando sobre la comunicación, hace algunas semanas encontré un articulo en internet que hablaba sobre los famosos porcentajes de la comunicación 7% - 38% - 55%
En 1967, Albert Mehrabian Ph.D. profesor de psicología en UCLA, realizó un estudio donde determino que la comunicación total entre humanos se divide de la siguiente manera:
El 7% es lo que decimos con las palabras que usamos.
El 38% es lo que decimos con nuestro tono de voz.
El 55% es lo que decimos con el lenguaje corporal y facial.
Estos porcentajes no son una regla exacta. Los numeros pueden variar, pero son una estimación.
Quiere decir que las palabras que usamos al comunicarnos representan casi nada del total de la comunicación, del mensaje que queremos transmitir. Nuestro tono de voz y nuestro leguaje corporal lo dicen todo.
Claro que esto aplica solamente a la comunicación entre personas que entienden la misma lengua hablada. Yo hablo y entiendo español e ingles. Pero si platico con un alemán, aunque capte el 93% de la comunicación (tono y corporal) no voy a entenderle nada si no capto el 7% de su lenguaje hablado.
Imagínate esta escena:
Vas a la oficina de tu jefe y le entregas el reporte mensual de tus actividades...
a) Tu jefe arroja el reporte al suelo, levanta los brazos exasperado, extremadamente molesto y con un tono desafiante te grita: "¡Que bárbaro! ¡Esto es increíble!"
b) Tu jefe lee cuidadosamente el reporte, sonríe, estrecha tu mano, y con un tono de voz tranquilo y sereno te dice: "Que bárbaro. Esto es increíble."
Las palabras usadas (el 7%) fueron las mismas en los dos ejemplos, pero el resto del 93% de la comunicación fueron totalmente diferentes.
Con esto aprendemos que no solo tenemos que cuidar lo que decimos, sino también como lo decimos, ya que esto ultimo dice mucho mas que mil palabras.
Aprender a comunicarnos
El día de hoy platicando con una amiga sobre mi blog, salio el tema de la comunicación y de como suele pasar que por temor a enfrentar a alguien en persona, a veces preferimos mandar correos o dejar notas, o lo que sea, menos hablar cara a cara.
La comunicación es básica para la convivencia. Hasta los animales se comunican entre ellos, no con palabras como nosotros, pero a fin de cuentas se comunican y se entienden.
Normalmente cuando alguien nos habla tratamos de interpretar lo que nos intentan decir, no solo mediante sus palabras, sino también con su tono de voz y con su lenguaje corporal. Sin embargo, la comunicación entre humanos tiene un mayor grado de complicación, ya que no solo nos basamos en esos tres factores para entender lo que nos tratan de decir, sino que interpretamos el mensaje que nos envían según nuestro propio mapa.
La mayoría de los problemas entre las personas son causados por malos entendidos provocados por la mala comunicación.
Nadie es perfecto, así que no podemos esperar que nuestra comunicación sea perfecta, ¿pero que podemos hacer para evitar al mayor grado posible los malos entendidos? Muy fácil, simplemente dejando de hablar.
Ok, eso ayudaría, pero no es la solución.
Tenemos que saber comunicarnos. ¿Meterías la mano en una olla de agua sin antes ver si el agua esta caliente? Entonces, ¿porque hablar sin antes pensar en lo que vamos a decir? Como decía mi abuela "todo lo que sale por la boca, primero tiene que pasar por la cabeza." Y eso es exactamente lo que no hacemos, especialmente cuando hablamos enojados. No pensamos en lo que estamos diciendo ni en las consecuencias de nuestras palabras. Así que, si vamos a hablar, hagámoslo con inteligencia.
A veces tenemos la tendencia de juzgar la intención por la cual nos dicen algo. Sin antes escuchar o leer el mensaje completo, asumimos que nos están atacando y nos ponemos a la defensiva, convirtiendo un simple comentario en una guerra de palabras. Evitemos formar conclusiones infundadas. Si un comentario nos parece ser agresivo, o insultante, o con mala intención, corroboremos con la persona que nos habla lo que nos intenta decir. Es mejor preguntar "¿porque me dices eso?" o "¿que quieres decir con eso?", a quedarnos con la impresión de que nos atacan y que nos quieren lastimar. No hay nada peor que guardar rencor. El rencor es un veneno que afecta solo al que lo guarda, no a los demás.
Aprendamos a comunicarnos inteligentemente como los humanos que somos, si no terminaremos peleándonos como los animales que no somos.
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