El valor de saber valorar
Una persona que va al polo norte, quizás al principio no soporte el frio, pero pronto su cuerpo se acostumbra a las bajas temperaturas, y lo siente como algo normal. Un bebe que vive en una casa en la que hay demasiado ruido, se acostumbra a los sonidos, al grado de que éstos no le perturban el sueño. Hasta sucede con los alimentos. A mí me encantó el Sushi la primera vez que lo probé. Pero con el paso del tiempo, al comerlo constantemente, me acostumbré al sabor y dejó de ser tan espectacular como lo fue al principio.
La tendencia a acostumbrarnos, no es mala. De hecho es buena, porque nos ayuda a adaptarnos a muchas situaciones y circunstancias. El problema es cuando nos acostumbramos a las personas que nos rodean.
Quizás al principio de una relación las caricias y las atenciones que recibimos por parte de nuestra pareja sean lo mejor que jamás hayamos sentido. Sin embargo, si lo permitimos, podemos llegar a acostumbrarnos a esos tratos y verlos como algo normal. Debido a la costumbre, dejamos de valorar a las personas.
No hay mejor sensación en el mundo que el saber y sentir que somos valorados, apreciados y amados. Valora a las personas que te quieren, pues no sabes por cuánto tiempo las tendrás a tu lado.
Cambiando lo malo por lo bueno
En la vida las cosas no siempre salen como lo esperas. Tus planes se arruinan, alguien te trata mal, sientes que has fracaso o simplemente te dan ganas de llorar. Parece ser inevitable. Cuando menos lo esperas la vida lanza golpes, al grado de dejarte desanimado, molesto, frustrado, deprimido y agotado. Y una vez que llegas a ese punto, en el cual tu estado de ánimo se ha ido de picada, es muy difícil sobreponerte.
¿Te ha pasado alguna vez? A mi sí. Muchas veces.
Pero te voy a contar un secreto que te va a ayudar abundantemente en tu camino hacia la superación y en tu propósito de ser feliz: todos esos problemas, todas esas malas sensaciones y frustraciones... todas están tu cabeza. Aunque no lo creas, es cierto.
Todo lo que sientes está en tu mente. Y entre más pronto te des cuenta de ello, más pronto puedes tomar el control de cómo te sientes. Tú mismo tienes el poder para cambiar tu ambiente, las circunstancias y lo que es más importante, como reacciones ante tales situaciones.
No es una tarea fácil. Definitivamente no lo es, pero si te esfuerzas por controlar tu mente y definir lo que sientes y como reacciones, podrás cambiar tu vida.
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