Todos los dias experimentamos un sin fin de emociones. Sin embargo, ¿controlas tales emociones, o permites que ellas te controlen a ti? La mayoría de las emociones que sentimos son normales, incluso las negativas tales como el enojo, la frustración o la tristeza. Hasta cierto punto estas emociones son útiles, si las sabes manejar adecuadamente.
Cada una de ellas sirve como un mecanismo de retroalimentación, en otras palabras, cada emoción que sentimos intenta transmitirnos un mensaje. Para poder controlar las emociones es necesario identificar la emoción e identificar el mensaje.
Por ejemplo, digamos que llegas a casa y tu pareja no te recibe como tú lo esperabas. Como resultado te enojas. Esa es la emoción, sientes enojo, estas molesto. No sería sano tratar de ignorar tal emoción o tratar de evitarla. Mas bien es necesario interpretar el mensaje que la sensación de enojo trata de transmitirte.
Cuando nos enojamos suele deberse a que alguno de nuestros estándares a sido violado o no esta siendo respetado, ya sea por otros o por nosotros mismos. En el ejemplo mencionado anteriormente, te enojas porque, según tu estándar, esperabas que tu pareja te recibiera con más atenciones y cariños. Pero no sucedió así. Tu estándar fue violado y estas enojado. Ese es el mensaje que le emoción intenta transmitirte.
Una vez identificado el mensaje, tienes que buscar la solución al problema para que esa emoción pueda irse. Hay dos cosas que puedes hacer. Una es hablar con tu pareja y tranquilamente decirle cómo te gustaría que te recibiera cuando llegas a casa. No siempre funciona, pero es una opción. Lo otro que puedes hacer, y que quizá sea mas provechoso, es modificar tus expectativas en cuanto a los demás y darte cuenta que si no te recibieron como tu esperabas fue quizás porque tu pareja estaba ocupada haciendo algo importante, y no es lógico esperar que deje todo solo porque tu llegaste a casa. Cualquiera de las dos opciones, manejadas adecuadamente, hará que la emoción negativa desaparezca.
Algo que solemos hacer cuando experimentamos una emoción negativa como el enojo, es culpar a alguien más. Es muy común escuchar a las personas decir “fulanita me hizo enojar” o “fulanito me desespera”. La realidad de las cosas es que nadie nos hace enojar ni nos desespera. Quizás los demás hagan cosas que vayan en contra de lo que nosotros esperábamos que hicieran, pero somos nosotros mismos los que decidimos enojarnos o desesperarnos. ¿Por qué es importante reconocer esto? Porque mientras pensemos que nuestras emociones son provocadas por otros, esta fuera de nuestra mano controlarlas. Pero si tenemos claro que si sentimos algo fue porque nosotros lo permitimos, entonces adquirimos el poder para cambiar nuestra actitud y comportamiento, así como también la habilidad de controlarnos la próxima vez que nos provoquen.
En un articulo posterior hablaremos sobre el mensaje que intentan transmitir cada una de las emociones que sentimos. Al conocer cada menaje aprenderemos como controlar las emociones negativas, y como resultado, nuestro comportamiento.
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