El mostrar humildad es muchas veces percibido como una debilidad, ya que según su definición tradicional implica que la persona se sienta de menor importancia o hasta insignificante, que viva una vida modesta y de negación.
Sin embargo, en la vida real, fuera de la definición de los diccionarios, descubrimos que la humildad es esencial para poder alcanzar la excelencia humana.
Para alcanzar la excelencia ya sea personal o profesional, es necesario desarrollarnos, superarnos y crecer como seres humanos. La humildad es la ventana a través de la cual podemos ver nuestras debilidades, o como prefiero llamarlas, nuestras virtudes en proceso.
Una persona orgullosa que cree que todo lo sabe, que se burla de todos los libros que se le presentan y de todas las ideas vanguardistas, nunca se supera, nunca crece, porque en su mente cree que ya sabe todo lo que hay por saber. Y en vez de alcanzar la excelencia, se queda atorado en la mediocridad.
Por otro lado, si reconoces las cosas en las cuales puedes mejorar, si identificas los hábitos o creencias que te limitan y si mantienes tu mente abierta a nuevos conceptos e ideas, con toda seguridad te mantendrás firme en tu camino hacia la excelencia... y la humildad es la valiosa virtud que te ayudará a alcanzar tu meta.
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