El día de ayer estaba con mis niñas cenando, mientras veíamos una película. De repente mi niña mas chica, Andrea, se sube al sillón de la sala, y muy contenta me empieza a platicar algo sobre una amiguita y sobre el ballet. No le entendí muy bien lo que me decía, tiene apenas 3 añitos y todavía no le salen muy claras algunas palabritas, y más cuando está emocionada platicando y hablando rápido. Lo que me cautivo fue que me dijo "mira papi, mi talento", y como si lo hubiera hecho cientos de veces antes, deslizo sus piecitos por el suelo hacia los lados y extendió sus piernas como lo hace una bailarina de ballet. Me sorprendió, fue una sensación hermosa, me sentí orgulloso como papá de que mi niña estuviera explorando sus "talentos". Y ojo, ella no va a la escuela de ballet. Al parecer todo nació porque su amiguita, que sí va a la escuela de ballet, le enseñó lo que está aprendiendo.
Eso me puso a pensar en como algunos pasamos nuestras vidas viviendo sin realmente explorar nuestros talentos. Uno de mis maestros, Robin Sharma, mencionó en una de sus pláticas que los niños vienen al mundo más desarrollados que los adultos para enseñarnos las lecciones que tenemos que aprender. Esto es muy cierto. Los niños no viven arrastrando las penas del pasado, como a veces hacemos los adultos. Los niños no conocen el significado del fracaso. Para ellos todo es una experiencia nueva, una aventura. Los niños viven y disfrutan el presente, pero siempre tienen sus mentes en el futuro, en lo próximo que van a conocer o aprender. Sin que mi niña se diera cuenta, me enseñó una valiosa lección.
Todos tenemos dones especiales, ya sea que seamos hábiles para el baile, para las matemáticas, para los idiomas, para el arte, para la tecnología, incluso para hablar en publico o escribir en privado. El problema es que tendemos a no confiar en nuestros dones, es mas, muchas veces ni siquiera estamos al tanto de que los tenemos.
¿Es importante reconocer nuestros dones? Definitivamente. Normalmente el estar al tanto de nuestros talentos es lo que nos ayuda a determinar el propósito de nuestra existencia. Los dones con los que nacemos y amplificamos con la práctica y la perseverancia, son los que le dan forma a nuestra vida, los que marcan el rumbo de nuestra existencia, los que nos pueden llevar a la grandeza. Y no me refiero a la fama o a la riqueza económica, sino a la grandeza humana, a crecer como seres humanos y a buscar la superación constante.
Como padre, yo no puedo decidir cuáles serán los talentos de mis hijas, pero al parecer Andreita ya descubrió el suyo, así que lo que sí puedo hacer es ayudarle a desarrollarlo. Próximamente entrará a la escuela de ballet.
¿Que talentos tienes, y como los usas para superarte?
¿Cómo apoyas a tus hijos para que desarrollen sus propios talentos?
Dones y talentos
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2 Responses to "Dones y talentos"
4:40 PM #
Ay jamoncito...que cool que aprendes y lo mejor: de tus hijas!!!, creo que eso puede ser una de las cosas más fructíferas de los seres humanos al desarrollarnos como papás:Aprender de aquellos que en realidad, estamos intententando enseñar!, vaya casualidad!
Alguien dijo "talentos"??
Sí, talentos, todos los tenemos, pero no todos los reconocemos con facilidad; Algunos otros, simplemente no aceptamos los nuestros.
Es importante identificarlos y hacer uso de ellos, ya que son los que siempre nos llevarán al éxito. Puede ser éxito laboral, económico, personal y porque no, éxito humano.
Explora tus talentos.
Felicidaes Robert por tu blog.
10:56 AM #
a mi tambien me da gusto oir esa tipo de historias,y deacuerdo,ayudar a nuestros hijos a desarrollar u incluso buscar sus talentos,sin cometer el error de guiar en dirreccion contraria a lo que ellos quicieran ser. Asi de importante deveria enforcarnos en nuestros propios talentos descubiertos o por descubrir, recordar ke diario ay algo nuevo por descubriry aprender,,,,,,,,,,saludos man.
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