En nuestra interacción diaria con otras personas seguramente nos hemos encontrado con individuos que no tienen bajo control su estado de ánimo. Quizá están molestos, frustrados, deprimidos, etc. y a nosotros nos toca pagar los platos rotos. Como nosotros estamos tratando con ellos en ese momento, nos toca recibir quizás un comentario vulgar o un trato no muy amable.
Ante esta situación, tenemos dos opciones. Juzgar o tener curiosidad. Lamentablemente la mayoría de las personas optan inconscientemente por la primera, y comienzan a enumerar las faltas de los demás.
En vez de juzgar, ¿porque no mejor sentir curiosidad?
Preguntate:
¿Porque reacciona así esta persona?
¿Que experiencias ha tenido, que han alterado su estado de ánimo?
¿Estará pasando por algún problema que desconozco?
¿Qué puedo hacer para ayudarle?
Déjenme platicarle porqué se me ocurrió escribirles sobre este tema.
Hace unas semanas fui a comer a un restaurante. Mientras estaba sentado esperando que me atendieran, noté a la mesera, y me di cuenta que no andaba de buen humor. No sonreía y no estaba siendo amable con los clientes. Incluso su trato era algo rudo y grosero. Yo tenia frente a mí las mismas dos opciones que ya mencioné, o juzgaba y me dejaba contagiar por su mal humor, o me inclinaba por la curiosidad, y trataba de entender que le estaba pasando. Como no la conocía, me di cuenta que no iba a ser posible indagar en el porqué de su actitud. Pero la curiosidad me hizo pensar en que seguramente había un motivo que causó su alterado estado de ánimo.
¿Que hice?
Cuándo llegó y me dijo "¿Qué vas a pedir?" (sin voltearme a ver y con un tono de voz muy poco agradable), me quede cayado y me le quede viendo con una sonrisa en mi rostro. Como ella no escuchaba que yo le diera la orden, volteo a verme. Cuando hubo contacto visual simplemente le dije "Hola", mientras continuaba sonriendole. La sonrisa es contagiosa, y así sucedió. La mesera me sonrió y me contestó con otro "Hola" (con un tono de voz mas agradable). Esa simple acción cambió su estado de ánimo, y por lo menos mientras yo estuve allí, estuvo dando un servicio más amable, no solo a mí, sino a todos los demás clientes también.
¿Era la mujer una mala mesera? No. Seguramente algún cliente, o su pareja, o su jefe, o el taxista, alguien hizo que se molestara, quizá fueron groseros con ella o le faltaron el respeto. Su estado de ánimo se alteró, y sus clientes no solo se convirtieron en victimas de su mal humor, sino que se contagiaron o lo retransmitieron.
Sin embargo, una sola sonrisa fue capaz de romper el hechizo.
Dicen que la curiosidad mató al gato, pero es mejor ser curiosos y tratar de comprender, que juzgar negativamente a las demás personas.
No olvides dejar tus comentarios.
Curiosidad en lugar de juzgar
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3 Responses to "Curiosidad en lugar de juzgar"
5:38 PM #
BASTANTE INTERSANTE...
ES CIERTO LA MAYORIA TENDEMOS A JUZGAR, ES MUY CIERTO SE PUEDE CREAR UN EQUILIBRIO AL INTENTAR COMPRENDER DICHO EVENTO, SIN EMBARGO COMO TODO, HAY QUE CORRER EL RIESGO DE SALIR PEOR INTENTANDO AYUDAR O SER CURIOSO, PUEDES TOMAR CUALQUIERA DE LAS DOS DESICIONES, TU ELIGES CUAL Y CORRES EL RIESGO DE CADA UNA...
4:26 PM #
Comprendo lo que dices pero no todos tenemos la capacidad de aguantar la impertinencia de otros y mas cuando en realidad no saben que es lo que esta pasando contigo .Acepto que tu reaccion fue la mas producctiva pero a veces no concuerda con las reacciones que recibes porque pueden ser un cumulo de actitudes que en algun momento va a explotar.
A veces nos canasamos de ofrecer la otra mejilla siempre y mas aun cuando tus acciones que son bien intencionadas son tomadas de bu....
..................besos amigos.....
8:03 AM #
Hola Requiem, tienes mucha razón, cualquiera de las dos decisiones representan un riesgo, sin embargo hay decisiones que tienen mayores posibilidades de dar mejores resultados. Y al final del día, lo que cuentan son los buenos resultados.
¡Malena! Gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo de que puede resultar cansado el siempre ser el que tiene que actuar bien. Pero lo que sí es cierto es que todos tenemos la misma capacidad. Yo no me considero especial, ni más hábil que los demás. Si yo lo puedo hacer, quien sea lo puede hacer. El asunto es esforzarse por provocar primero un cambio en nosotros, y después estimular cambios en los demás.
¡Gracias a los dos por sus comentarios!
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